ABSTRACT:
Este trabajo tiene por marco de referencia la educación universitaria en cárceles, y por cuestión: qué significa enseñar filosofía allí. En mi experiencia, consiste en transmitir filosofía como un ejercicio del pensamiento entre cuyos participantes –docente y alumno- acontece una experiencia de libertad. Se trata del encuentro paradójico entre estos dos sujetos polarizados por tensiones insoslayables: políticas, epistemológicas, estéticas, existenciales. De no percibirse esta dimensión paradójica de la filosofía y dar por hecho que puede y debe ser enseñada, corremos el riesgo de abandonarla
A las tensiones mencionadas se suman otras propias de los contextos de encierro, en donde la universidad pública viene construyendo un espacio inclusivo -material y simbólico- en la marginalidad del espacio carcelario.
Son los mismos alumnos “privados de libertad” quienes manifiestan sentirse libres en la proximidad con la filosofía, mientras habitan en la exclusión del espacio carcelario. Esta paradoja corrobora lo ya señalado: la tensión es condición de posibilidad de la filosofía, pues lejos de limitarla es su vida misma.
La transmisión de la filosofía supone siempre un maestro emancipador; pero si enseña en cárceles deberá estar libre tanto de superioridad intelectual como moral. Requisito éste sine qua non –tal vez el más difícil- si pretendemos un fin emancipador de la filosofía en el encierro carcelario.
Prof. Liliana Delgado
Palabras clave: educación filosófica – transmisión - universidad pública – cárceles – experiencia – libertad - inclusión
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